Fragmentos para una topografía introspectiva
La mirada desorientada se ve obligada a habitar una geografía sin coordenadas. Lo cotidiano se revela aquí como un territorio absoluto: una sucesión de fallas, cordilleras y abismos que pertenecen orografía de la materia.
Se trata de mapear el silencio de las cosas cuando dejan de ser útiles para ser simplemente paisajes.




















